7 min de lectura

Apego ansioso y evitativo: por qué se atraen y cómo sanar

El apego ansioso persigue, el evitativo huye. Dos heridas distintas que se reconocen y se enganchan.

Los estilos de apego se forman en los primeros años de vida y marcan la manera en que nos vinculamos en la adultez. El apego ansioso teme el abandono; el evitativo teme la invasión. Por eso se atraen: cada uno confirma el miedo del otro.

El ciclo persecutor–evasor

Cuanto más busca el ansioso, más se aleja el evitativo. Cuanto más se aleja el evitativo, más se desespera el ansioso. El resultado es un baile doloroso que se repite hasta que alguien sana.

Caminos de sanación

Para el apego ansioso: aprender a sostenerse sin la presencia constante del otro. Para el evitativo: aprender que la cercanía no anula la identidad. Ambos necesitan reconstruir la seguridad interna que la infancia no les dio.

Escrito por Dra. Maritere Martínez Barragán — Médica especialista en Salud Mental, Terapia Sistémica, Sexología y Suicidología.